13.11.06

vacunatorio

ayer nos vacunamos
primero yo
después los gatos
contra la rabia
ellos
en la fila
mía
señoras con panza
de embarazadas
pero con bebitos
en los brazos
y cara de bajar de la montaña
rusa
esperaban su turno
una dejó
a su recién nacido
en una mesa
agotada
no pudo pensar
que tan chiquito ya desearía
lo que cualquiera
saber cómo era el mundo
al costado
rodó
yo le vi las intenciones
mientras me frotaba la heridita
en tres pasos estuve ahí
lo atajé en el aire
parecía hecho de globo
vacío por dentro
livianísimo
mientras lo sostenía
la enfermera predijo
no serás madre
este año
es peligroso.

3 comentarios:

eduardo dijo...

Los hospitales están diseñados para la enfermedad. El dolor es su materia; el dolor y el abandono. Recuerdo la maternidad del hospital de Moreno –y estoy hablando de 1995; no querría saber lo que es ahora–: había dos embarazadas por cada cama; una cabeza hacia cada cabecera.
Bellísimo, el poema. La sensibilidad del que siente sin juzgar, del que se hace cargo de su presencia en el mundo.

gabi dijo...

me mató. es un poema tremendo. informa, tranquilamente, como un buen llanto.

Ezequiel dijo...

Muy lindo poema!

Saludos
Ezequiel
www.unarazonparavivir.com.ar/blog